Isabella
La revelación de la Esencia Lunar había dejado al consejo suspendido en la antesala de su propia destrucción, deteniendo las manecillas del destino en un salón donde la tensión se podía cortar con el filo de una espada.
Pero el golpe de gracia, el verdadero empujón que derribaría el entramado de engaños de la falsa Luna, no provino de las reliquias místicas del pasado ancestral, sino de las sombras más densas del presente.
Un chirrido prolongado, agudo y metálico, cortó el murmullo de