Mundo ficciónIniciar sesiónAnciano Corin
En mis sesenta inviernos como archivero y consejero de la línea de sangre del norte, he aprendido que el pulso de un pueblo no se mide en las victorias de sus ejércitos ni en la frialdad de sus decretos legales, sino en el sonido de sus celebraciones. Durante el oscuro interregno de Elder Vane, los festivales en la fortaleza de los Genaro se habían convertido en parodias lúgubres: banquetes obligatorios donde el vino







