El eco de sus palabras resonó en el silencio de la habitación, cargado de una intensidad que la dejó sin aliento. "Nos perteneces ambos y vas amarlo al grado de dar tu vida por la de él." La idea de compartir su amor, su cuerpo, con alguien más que no fuera Ares, le resultaba inconcebible, una traición a la conexión profunda que los unía.
Se separó de él, sentándose al borde de la cama, sintiendo el peso de la profecía sobre sus hombros. El destino, implacable, la había unido a dos almas gemel