Mia había oído ese nombre antes. En los susurros de los ancianos de Blood Moon durante las reuniones, en las leyendas que contaban las nodrizas para asustar a los niños. Astaroth, el Devorador de Almas, el Señor de las Sombras que Acechan, uno de los marqueses más poderosos del infierno.
—El altar nunca fue su prisión —Continuó Alhena, con su tono de voz cada vez más lejano. —Fue un ancla. Y ahora que está roto… él estará regresando una y otra vez hasta que Aamon sea asesinado.
—¿Cuánto tiempo