Llegamos hasta la jefatura de policía en la pequeña ciudad, ahí dentro me escoltaron cuatro policías hasta la celda más asquerosa del lugar; luego me encerraron no sin antes darme una golpiza de mil demonios mientras maldecian, estaba tirado en el inmundo piso todo ensangrentado y adolorido pero no me importaba aquello, quería saber de Mady, ella era lo único más principal para mí en esos momentos, en eso una voz conocida me habla de atrás.
_KADIR: ¡Ya párate bastardo! Dice él. Obedecí y lentam