Al día siguiente Octavio llegó a casa, yo me senté con él en el jardín, lo mire por un momento, decidiendome si preguntarle por Apolo o no.
— ¿Que te pasa? — Me preguntó.
— ¿Si te digo algo, tu me prometes no contárselo a Donovan? — Le pregunté.
— Suéltalo — Me dijo.
— ¿Sabes quién es Apolo? — Le pregunté.
Octavio levantó la ceja y lo pensó por un momento.
— Creo que no — Me contestó.
— Un tipo rubio, guapo y con una sonrisa preciosa — Octavio sonrió de inmediato.
— Si se quién es, ese tipo est