11
VALLE GEDEÓN
La guarida siempre estaba más tranquila durante el día.
No en silencio, sólo… contenido.
Como una bestia que sabía quedarse quieta cuando era necesario.
Me quedé en el otro extremo del pasillo, medio en sombra, observando.
La voz de Blossom llegó primero. Brillante y alegre. No pertenecía aquí y, sin embargo, atravesaba las paredes como si siempre hubiera existido dentro de ellas.
Luego ella.
Matilda.
Caminó junto a Blossom, más despacio. No vacilante (no era de ese tipo), sino