Todos, a excepción de Jazmine, están sorprendidos ante lo que acaba de decir Ares.
Adriana se acerca a él totalmente desconcertada.
—¿Qué acaba de decir?
—Lo que escuchaste. Vine a pedirle a Isaías la mano de su hija, Aurora.
Adriana se gira de inmediato hacia su hermana, que está pálida, y temblorosa, pues no solo los ojos de Adriana están sobre ella, también los de Eloise, que la mira con desprecio, mientras su padre camina de un lado a otro sin entender la situación.