VEINTICINCO

Mientras tanto en el vehículo que transportaba a Aidan y a Olivia se sentía un poco de tensión por parte del chófer, el ambiente se volvió tenso, algo que por supuesto para Aidan no había pasado por alto, el hombre sentía su teléfono celular vibrar a cada rato, pero los pasaba por alto su mirada de vez en cuando viajaba hasta la mujer que mantenía los ojos cerrados, hasta que el teléfono de Aidan había sonado y se trataba de Alfonso Dacosta el hombre no tuvo otra opción que contestar.

— ¿Hola?
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