— No sabes lo que estás diciendo - más allá de todo fue imposible que la carita de la mujer no se sonrojara ante las palabras del hombre, además la mirada que Aidan le estaba dedicando logra que sus latidos se aceleren, Olivia parecía no tener escapatoria del hombre que tenía por delante de ella.
— Fíjate que sé perfectamente lo que te estoy diciendo - Sus largas piernas acortaron la distancia y en un pestañeo las manos de Aidan ya estaban sostenidas del reposa brazos de la silla de ruedas - Sé