Mi Muerte I
La presión del agua comenzó a cerrarse sobre ella, arrastrándola hacia el fondo mientras la corriente la empujaba sin tregua. Sus manos atadas se agitaban a ciegas, intentando impulsar hacia la superficie, pero el peso de la ropa empapada tiraba de su cuerpo hacia abajo con cada segundo que pasaba.
Sus mejillas, hinchadas por el último aliento, no resistieron más. El aire escapó en una serie de burbujas que se disolvieron en la oscuridad líquida. El instinto la obligó a moverse, a