Imperial Moon
Lo que había ocurrido mientras Ana quedaba sola en el bosque a la llegada de Ashven a Imperial Moon no fue otra cosa que risa.
Cuando Ashven cruzó las puertas de la fortaleza, el murmullo en el gran salón fue inmediato.
Las mesas de madera se llenaban con el sonido de platos, botas y risas; pero en cuanto lo vieron empapado, con la ropa sucia y los cabellos apelmazados por el barro, la atención se volcó hacia él.
-Miren, volvió el héroe. -Anunció uno con sorna.
-¿Solo otra vez?