Enfrentamiento
La taberna estaba cálida y ruidosa, impregnada de ese olor a pastel recién horneado y alcohol barato que se le pegaba a la ropa. Ana apenas notó el nuevo lugar, quería comer e ir a dormir. Ashven la condujo hasta una mesa lateral, lejos del centro, y la sentó casi con cuidado antes de pedir la comida sin consultar demasiado.
-Guiso, carne -comenzó a pedir. - Y agua.
Ana apoyó los codos sobre la mesa y dejó caer la cabeza hacia adelante, cerrando los ojos solo un segundo. El cansa