Ceremonia IV
Ana avanzó junto al resto de las chicas con pasos que no sentía del todo propios, era casi mecánico. No era miedo, exactamente, pero sí una especie de irrealidad, como si el suelo bajo sus pies perteneciera a otro lugar y no al gran salón que pisaba todos los días,Tal vez por el cambio de orden en la mueblería o por como estaba iluminado por antorchas y candelabros o que había muchas más personas de lo normal, toda la aldea debía estar presente. El murmullo del público se filtraba