84. NO TE DEJARÉ IR JAMÁS
KADEN
Me estaba ahogando en esa maldita fiesta.
Luchaba porque no se hiciera evidente, pero ¿cómo controlar mis ojos, que la buscaban todo el tiempo?
No podía evitar sentirme tan celoso por su sonrisa al lado de William.
Sabía muy bien que él no tenía ningún interés amoroso por ella, pero aun así mi posesividad me hacía codiciar cada una de las reacciones de Savannah.
¿Por qué, a mi lado, solo podía mostrar esos ojos tristes que me atravesaron cuando bajaba las escaleras?
Odio esto, y más el hecho de que ahora mismo esté escapando de esta absurda fiesta con William… y no conmigo.
Más le vale no ponerla en riesgo. Maldita sea…
Justo en ese momento, Miska aprovechó para seguir tentando mis límites.
—¿Quieres salir a tomar aire? —se inclinó con discreción hacia mi hombro, con su mano subiendo en una caricia lenta por mi muslo—. Quizás a un sitio más discreto…
Articuló sin pudor, a pesar de que nuestros padres hablaban cerca.
—Sí, quiero salir a tomar aire… —le dije, deteniendo el avance