83. CAMBIO DE SERAFINA
ISABELLA
Su nombre escapó de mis labios, mojados por algunas lágrimas.
Vi directo a ese rostro idéntico al mío, pero esa expresión de fingida inocencia jamás había estado en mis facciones.
—Para desgracia tuya, desperté y quiero de regreso mi vida —respondió con ira, avanzando hasta donde yo estaba de rodillas.
Levantó la mano y sabía que vendría el próximo castigo.
Aun así, no aparté los ojos como antes.
— ¡¿Dónde estaba mientras era atacada por esos rogues?!
Cuando fue a abofetearme después de su bramido, me erguí lo mejor que pude, sacando mis caninos y rugiéndole también directo a su rostro.
— ¡¡¡No soy tu maldita sirvienta!!!
Dio un paso atrás, congelada, pero rápidamente una fría sonrisa ocultó su asombro y el temblor en su mano alzada.
—Ya veo que has cambiado, te han salido agallas o de verdad piensas que el príncipe va a venir a rescatarte, pero adivina qué… hermanita —agregó entre dientes, como la víbora que era.
—La verdadera Serafina regresó y la copia tiene que desaparece