82. ESTOY DE REGRESO
ISABELLA
La maldición de uno de ellos me hizo dar un respingo, asustada.
Los vi agacharse a revisar los pinchazos que alguien les había hecho a las gomas.
Era a propósito; resultaba obvio.
Ellos discutían que sería una broma pesada o algunos unos borrachos que andaban antes por esta zona.
Yo no estaba tan convencida.
De repente tuve un repelús, los cabellos de la nuca se me alzaron y miré al bosque circundante.
A la oscuridad que acechaba, donde juraría que alguien nos espiaba.
—Creo que podemos ir caminando, o convertirnos en lobos, estamos cerca…
—Ka… el príncipe dijo que vendría a buscarme —protesté, reacia a moverme del lugar cercano al pueblo.
—Entonces entra al auto para mantenerte caliente; aquí hay mucha frialdad —abrieron una de las puertas traseras para mí.
—Pero… ¿y ustedes? —pregunté, sintiéndome culpable.
Les llamaba guerreros; eran unos Alfas de grados superiores, pero también estudiaban en la Academia, eran estudiantes jóvenes como yo.
—Esperaremos aquí, tranquila. Refú