36. "PORTARME BIEN", NO ESTÁ MI DICCIONARIO
ISABELLA
La espalda ancha de un hombre alto, con el cabello rubio hasta los hombros, daba hacia nosotros.
Me asombré al verlo aparecer de la nada y la capa que llevaba parecía hecha de las mismas plumas de las aves oscuras que habían desaparecido en la bruma negra.
—Venecia, ya deja de jugar y pórtate bien —su voz salió baja, pero dominante.
Mi cuerpo entero se estremeció un poco ante el poder que emanaba de él.
Solo alguien más había intimidado así mi espíritu: el príncipe lycan, cuando de