36. "PORTARME BIEN", NO ESTÁ MI DICCIONARIO
ISABELLA
La espalda ancha de un hombre alto, con el cabello rubio hasta los hombros, daba hacia nosotros.
Me asombré al verlo aparecer de la nada y la capa que llevaba parecía hecha de las mismas plumas de las aves oscuras que habían desaparecido en la bruma negra.
—Venecia, ya deja de jugar y pórtate bien —su voz salió baja, pero dominante.
Mi cuerpo entero se estremeció un poco ante el poder que emanaba de él.
Solo alguien más había intimidado así mi espíritu: el príncipe lycan, cuando de verdad se ponía en plan asesino y sospecho que no había visto lo peor.
—Mi… mi señor… —la muy perra que estaba sacándonos los colmillos bajó la cabeza como una mascota que encontró a su amo.
—Vamos —con esas palabras, ese hombre que estaba segura era un poderoso hechicero terminó con todo el enfrentamiento.
La tal Venecia se metió bajo su capa, a su lado, siendo sostenida por la cintura como una chica buena.
No pude verle bien el rostro a él, pero el perfil era el de otro sexy espécimen.
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