35. LAS PROBLEMÁTICAS ME PERSIGUEN
ISABELLA
—¿Kiara, estás segura de que es por aquí? —pregunté, mirando las ramas retorcidas de los árboles alzándose hacia la noche.
—Lamentablemente, sí sé —torció la boca—, por allí.
Señaló a un sitio en el bosque y la seguimos, Harper y yo.
Mis zapatillas deportivas pisaban las hojas y sentía el crujir bajo mis pies, que pronto se expandió a más pasos cercanos.
Otras personas se movían como sombras hacia la misma dirección.
Se suponía que íbamos a ese festival salvaje que permitía relacionarse entre las razas.
Admitía que sentía mucha curiosidad y el ambiente de misterio me estaba envolviendo.
Este año la Academia de Magia había estado a cargo y prometía ser un gran evento.
De repente algo resonó a lo lejos y perturbó todo el bosque, bandadas de pájaros salieron graznando cerca de nosotras, las sombras nos cercaron, podía escuchar los murmullos de otros chicos.
—¿Qué sucede?
—Vamos, corre —Harper nos incitó de repente y sentí que todos hacían lo mismo.
Dos chicos nos