32. NO REGRESES
ISABELLA
—Mastícala, vamos, no te resistas, mientras más lo pienses es peor.
En mi afán por hacerlo obedecer tuve hasta la osadía de apretarle la mandíbula para que no la echara fuera.
La cara de William parecía una pasa estrujada de tantas muecas de desagrado que hacía.
Juro que hasta las lágrimas se le querían salir y me imaginaba también la amargura de la hoja.
Yo misma hacía muecas de desagrado con él y hasta arcadas.
“¡Savannah, esto es demasiado bajo, incluso para ti!” me rugió en la mente y casi me reí en su cara.
Si tenía ánimo para gritar, entonces estaba bien.
“¡Esto no es nada para lo que yo me tuve que tragar anoche!” mis propias palabras gritadas en su cabeza me sobresaltaron.
“Creo que diste demasiada información” Thera se estaba burlando por mi desliz. Por supuesto, William no lo dejaría pasar.
“¿Ah, sí?, y cuéntame el chisme, ¿qué tanto te tragaste?” Una sonrisita burlesca apareció en los labios de ese lycan pervertido.
“¡Parece que necesitas más antídoto!”
“¡No, no, m