224. SALVANDO LA INOCENCIA
NARRADORA
Kiara le dijo entre dientes, con la mano temblándole en el mango de la daga que sostenía contra la garganta del príncipe.
—Y no te importó averiguarlo... ¿No decías que era una abominación? Pues te felicito, tenías razón…
—No la tenía… —Alistair le respondió, subiendo los dedos para acariciar su hermoso rostro—. Al igual que tú, hice cosas impulsado por el odio. No debí tratarte así… Kiara, lo lamento tanto.
—¡Guárdate tus disculpas, Alistair! ¡Tu lástima, tu falso amor no me interesa