218. EL VERDADERO VILLANO
ALISTAIR
Era alto y de cabello oscuro. Llevaba una expresión relajada y de chulito que me estaba tocando los cojones.
Mi aura se volvió sanguinaria. ¿Quién coño era ese y cómo se atrevía a desafiarme casi abiertamente?
—Su majestad…
—¡Pago el triple! —me levanté, obviando el llamado de Adrián. Al carajo con la tapadera, pujaría yo mismo, a ver si ese payaso se atrevía a seguir con esto.
Giró su cabeza hacia mí, con la multitud dejando un espacio a su alrededor. Vi di