217. MI HERMOSA HECHICERA
ALISTAIR
Me tensé, apretando los reposabrazos con tanta fuerza que la madera traqueó bajo mis dedos.
La oscura niebla se expandió de repente, con partículas rosas brillando entre la oscuridad.
Las personas jadearon y todas las cabezas se movieron hacia arriba cuando cintas de satén negro cayeron de la nada, como si bajaran desde las mismas nubes.
Fruncí el ceño, con el corazón latiéndome con fuerza. ¿Qué era todo esta ilusión?
Los violines cambiaron a una música más sensual, hechizante, un