213. ESTE ES EL ÚLTIMO PUÑAL QUE ME CLAVAS
KIARA
Caminé con paso firme que cada vez se hacía más ágil hasta que mis pies descalzos estuvieron corriendo por el suelo de mármol.
Atravesé las puertas, mientras mi bata ondeaba detrás de mí y llamaba a la magia en mi interior.
Rosa y Negro danzaron en mi alma y el tatuaje en mi dedo se expandió por toda mi mano como finas venas recorriendo mi blanca piel.
Salté hacia la baranda de piedra en el balcón del tercer piso.
Sin pensármelo ni un segundo me lancé al vacío con los brazos extendidos y