212. YO SOY LO QUE NECESITAS
KIARA
El vapor subía con suavidad y se esparcía por todo el cuarto de baño.
El lujo y lo clásico reinaban en cada habitación de esta enorme mansión. Los sirvientes que Ágata había dejado a cargo cuidaban la propiedad como si ella fuese a volver al siguiente segundo.
A pesar de su carácter cascarrabias, se notaba el agradecimiento y cariño en los ojos de todos.
Nos trataban a mamá y a mí como si fuésemos objetos preciados, con tanto cuidado que nos hizo sentir un poco incómodas por la falta de c