19. NO ME VAS A COMPRAR CON BARATIJAS
ISABELLA
“¿No crees que eso lo enfurecerá más?” Thera dudó.
Como si no supiera que solo deseaba estar olfateando a ese desagradable.
“Ni se dará cuenta de que no estamos” le dije abriendo la puerta de nuestro dormitorio.
No di ni un paso adelante cuando tuve a la pequeña Kiara abalanzándose sobre mí.
—¡Savannah! —llamó ese nombre y miré sus ojos húmedos, a punto de llorar.
—¿Qué sucedió? ¿Volvieron a meterse contigo esas brujas?
Comencé a revisarla pensando que de nuevo había sido acosada.
—No, no… es otra cosa… —me sujetó la camiseta como una niña, acercándose a secretearme algo.
— Ya llegó nuestra compañera de cuarto… es una Alfa… no parece amigable, creo… que es de las matonas.
Me susurró y, de repente, todo su cuerpo se tensó como un raíl de línea.
Miré por encima de su hombro mientras Kiara giraba la cabeza hacia el pasillo, como poseída por algún espíritu maligno.
De la habitación vacante salió nada más y nada menos que una pelirroja con el rostro serio.
Llevaba una camiseta negr