106. ¿TE ARREPIENTES DE HABERTE ACERCADO A MI HOMBRE?
NARRADORA
—Harper, llévala a enfermería —la instructora tuvo que apoyar a la rubia, que estaba a punto del desmayo.
Se arrepentía un poco de haber sido impulsiva.
Diosa, Miska le había roto la nariz y le cortó el ángulo de una ceja; la sangre no dejaba de pintar su rostro.
Los labios también se abrieron y los moretones ya se fusionaban con la inflamación, que casi no le permitía abrir los ojos rojos.
—Oye, de verdad, ¿a dónde se te fueron todas las habilidades? Pensé que al menos esquivarías… —