—Bien — le digo — Estaré trabajando desde aquí por la mañana y estaré lista cuando vuelvas, por la tarde estaré con los chicos — le digo soltando un suspiro sin querer.
Luego de eso seguimos hablando tanto de lo que él debe hacer hoy y lo que yo tengo que hacer como de lo que pasará el día del evento. Nuevamente quedó como anoche con mi cabeza en su pecho hasta que llegaron las ocho de la mañana y ambos celulares se hicieron notar con sus alarmas. Ambos nos levantamos con un poco de pereza porq