Mundo ficciónIniciar sesiónAria
El reloj marcaba las tres de la mañana, pero el insomnio me había abrazado con la misma intensidad con la que lo hacían los recuerdos de Alexei. De nosotros. De todo lo que no debería ser, pero era.
El silencio del penthouse era abrumador, apenas roto por el tic-tac agónico del reloj de pared y







