90.

—Yo si noté que se ruborizó, pero creí que era tímido —sigue relatando Gloria—. Y me pareció que se veía tan tierno que empecé a molestarlo y me quité la camisa por completo. Entonces me pidió que parara y que me pusiera la camisa, estaba nervioso y fue cuando empecé a creer que tal vez me había confundido y él… tal vez y guste de mí. —Se lleva las manos a las mejillas&mda

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