102.
Alex queda paralizado, después lentamente saca el dedo de su boca.
Reina el silencio.
—¿Puedo ir a jugar a la piscina? —pregunta Jenny pasado un minuto, donde claramente se ha aburrido de estar sentada.
—Pueden ir, pero sin pelear —aclara Alessandro.
Todos despliegan una amplia sonrisa y corren juntos, olvidándose por completo que minutos atrás estuvieron peleando.
Una brisa sopla lentamente y Alessandro y yo observamos a lo lejos a los niños correr bordeando por la piscina, sabemos que es peli