100.
El murmullo de los invitados se desvanece mientras camino hacia el altar. Respiro profundamente, intentando que mi pecho deje de subir y bajar de forma tan evidente. La seda blanca de mi vestido parece flotar con cada paso, y la larga cola se desliza detrás de mí como una nube. El corsé ajustado, las mangas de encaje y la falda amplia estilo princesa hacen que me sienta como en un cuento de hadas.
Mi padre sostiene mi brazo con firmeza, guiándome. Su mano temblorosa me reconforta; sé que este m