Angeline solo pudo pensar en la pobre y desafortunada señora Lenoi. La madre de Carl no había tenido lujos y, en ese momento, cayó en la cuenta de que la afortunada que Carl tomara por esposa, esperaría vivir allí. Excepto Eliza. Angeline no podía imaginar a la elegante rubia, bañándose en la cocina. Si se hubiera casado con ella, lo más probable es que hubieran vivido en la casa de los Prentice en la ciudad.
Supo que ya no tenía más tiempo para hacer preguntas, porque él se quitó la camisa s