Desde que salió de su departamento supo que esto era una pésima idea, pero lo cierto era que necesitaba dar por finalizado este capítulo en su vida. Amaya seguía siendo su esposa y aunque la quisiera evitar, hasta que no firmarán los benditos papeles, seguía siendo parte de su responsabilidad.
Solamente necesitaban acordar el lugar y la fecha para firmar el divorcio.
—Ben —susurró ella, al verlo llegar.
—Amaya, es tarde. Hay mejores horas y lugares para hablar sobre esto —le contestó secamen