En una habitación de hotel, Jennifer estaba sentada sobre la cama esperando noticias. Sus dedos golpeaban impacientes el brazo del sillón mientras miraba constantemente la puerta. Finalmente esta se abrió y un hombre entró quitándose la chaqueta con evidente cansancio.
—¿Y? ¿Cómo te fue?
El hombre soltó un suspiro.
—No pude siquiera acercarme.
Jennifer frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir con que no pudiste acercarte?
—Lo que escuchaste. Su esposo es muy dominante y protector. En las clases est