Al llegar a casa, Lily venía profundamente dormida en los brazos de Noah. La pequeña había caído rendida después de la cena y de pasar casi una hora saltando de un lado a otro en un parque infantil lleno de camas elásticas. Verla correr, reír y gritar de felicidad mientras él sostenía a Olivia abrazada contra su cuerpo, había sido uno de esos momentos sencillos que Noah atesoraba más que cualquier reunión de negocios o contrato millonario.
Olivia abrió la puerta de la habitación de Lily y entró