Al llegar al departamento, Bella dejó caer la cartera, tiró los tacos y dejó el chaleco en el suelo y ella se tiró sobre el sofá, derritiéndose en él.
Adrián, como la noche anterior, recogió la cartera y la dejó en el recibidor. Después tomó los tacos y la chaqueta, dejándolos cuidadosamente sobre una silla. Finalmente se agachó frente a Bella.
Ella lo miró con una sonrisa.
—La cena estuvo deliciosa. Creo que no me cabe nada más... aunque, si quieres, puedo ofrecerte un café.
—Está bien, te ac