En una oficina ubicada en medio de la ciudad, dentro del bajo mundo, un hombre entregaba una carpeta.
—Esto es lo que logramos conseguir, señor. Le perdimos la pista en Londres, pero la encontramos aquí.
—Gracias.
El hombre observaba las fotografías mientras hacía girar un vaso de whisky entre sus dedos. En todas aparecía Bella: en París, Londres, Marruecos, Italia, Japón, Escocia... y, en la última fotografía, sobre aquella plaza, besando a Adrián.
Un cuchillo cayó de golpe sobre la imagen, cl