La cena iba perfecta hasta que la tablet sonó sobre la mesa.
—¿Papi, puedo contestar? Ya me comí todo.
—Está bien, pero solo un momento.
Lily tomó la tablet emocionada. Apenas aceptó la videollamada, la pantalla se llenó de dos pequeñas cabezas rubias que parecían competir por quién hablaba primero.
—¡¡¡Lilyyyyyyyyy!!!
Gritaron los dos al mismo tiempo.
—¡Holaaaa! ¿Cómo están?
—¡Lily! Mi abuelita tendrá un bebé y además se casará con mi abuelito.
—¡¡¡Sí, sí, sí!!! Y tú tienes que venir a tirar f