Los días pasaron sin darse cuenta. El pequeño Oliver crecía cada vez más y Lily jugaba feliz con su hermanito. La relación de Bella y Adrián se fue haciendo cada vez más intensa; Bella lograba sacar ese fuego que Adrián llevaba dentro, siempre llevándolo al límite.
Olivia, por su parte, estaba de vacaciones. Después de pasar el semestre, la universidad entró en receso, así que se dedicó por completo a sus bebés. Lily adoraba que la peinara, sobre todo cuando le hacía difíciles peinados con tren