Olivia pasó toda la mañana completamente concentrada en los preparativos. Desde muy temprano había entrado a la cocina decidida a que aquel cumpleaños fuera perfecto. Sobre la encimera había harina, huevos, mantequilla, azúcar y un sinfín de utensilios desperdigados por todas partes. Lily, con un pequeño delantal que apenas lograba cubrirle la ropa, tenía las mejillas llenas de harina y un poco de betún en la punta de la nariz, pero no podía estar más feliz. Reía cada vez que Olivia le pedía ay