Noah y Olivia llegaron a la mansión cuando la casa ya estaba completamente en silencio. Solo algunas luces permanecían encendidas en el segundo piso. Al entrar en la habitación encontraron a Richard sentado en un cómodo sillón junto a la cuna de Oliver. Llevaba un libro abierto entre las manos, aunque apenas levantó la vista para sonreírles, quedó claro que había pasado más tiempo contemplando a su nieto que leyendo. El pequeño dormía profundamente, ya cambiado y envuelto en una suave manta cel