Cap. 32.2
─ Amados hijos, mi pueblo amado ─. Inició Lenaya levantando sus brazos. ─ Ya es la hora, tenemos nuestro lugar asegurado, todos iremos a casa ─. La gente gritó en vítores y alabanzas a su reina, Lenaya volvió hablar y todos guardaron silencio. ─ Tomemos nuestras precauciones, los rezagados nos encontrarán en dicho punto, nos estarán esperando, no los hagamos esperar, ya que ellos ansían tanto como ustedes ver su nuevo hogar, nuestros enemigos posiblemente nos estarán esperando de igual for