Cap. 46.1
Un camión de helados zigzagueaba por los barrios bajos de Nueva York, todo parecía haber salido de una película de terror, autos incendiados, calles desoladas, barricadas destruidas y un cuerpo pudriéndose aleatoriamente en las calles, dichos cuerpos siendo el festín de alimañas carroñeras, casas y apartamentos abandonados u otros llenos de personas aterradas tratando de alargar sus miserables vidas un poco más de un crudo final, otros ocultos entre los callejones como ratas, devorando la