Mientras tanto, la vida de Diego se volvía cada día más insoportable.
Desde que me fui, empezó a darse cuenta de lo mucho que me había ignorado.
La casa, antes cálida y llena de amor, quedó vacía sin mí.
Ya no estaba yo dando vueltas por la casa, organizando, limpiando o cocinando... lo que antes era un hogar lleno de vida ahora era solo un lugar frío.
Diego no dejó de buscarme. Movió todos sus contactos, pero no consiguió ninguna pista.
Se hundió en un torbellino: sin energía, sin ganas de trab