Henrik se llevó una mano al pecho, sorprendido la
Lía tomó un pañuelo y se limpió la boca, intentó calmarse, pero no pudo, el cuerpo le temblaba demasiado.
—Qué haces aquí —dijo, el pánico le apretó el abuelo la había descubierto.
Henrik entró, cerrando la puerta, caminó lentamente hacia ella.
—Vine a una consulta médica —dijo— no sabía que estabas aquí.
Lía bajó la mirada.
—No quería que nadie supiera.
Henrik se acercó y se sentó en la silla al lado de la cama.
—¿Qué te pasa? —preguntó.
Lía ne