Mikkel regresó a la villa sintiéndose frustrado, se dirigió hacia la terraza, tenía que controlarse para poder ver a Lía, Henrik estaba allí, tomaba un té, acababa de salir de la habitación de Lía.
El abuelo en cuanto vio la cara de Mikkel se dio cuenta de que algo había pasado, se veía tenso, apretaba la mandíbula.
—¿Qué sucedió? —preguntó Henrik, dejando la taza sobre la mesa.
Mikkel se detuvo frente a él, pasó las manos por su cabello, luego soltó un suspiro pesado, tratando de calmarse.
—El