La fotografía parecía quemar la mano de Lía, esos dos test de embarazo positivos, gritaban una verdad que le partía el alma.
—¿Lía? ¿Qué es? Por Dios, habla —suplicó Freja, parándose frente a ella, intentando que la mirara, pero ella permanecía con la mirada pérdida.
Lía no podía hablar, sentía una terrible presión dentro de su pecho, enseguida comenzó a jadear, era como si el aire del taller se hubiera vuelto irrespirable. Empezó a marearse, su visión se puso borrosa.
—¡Se va a desmayar! —gri