Capítulo 40: El beso robado
La Nochebuena se acercaba. Ravenhill brillaba con mil luces, las campanas de las iglesias repicaban en el frío, los niños acechaban el paso del imaginario Papá Noel. Pero en la propiedad Hart, la magia de la Navidad había tomado otra forma —más discreta, más frágil, más incierta.
Elena había invitado a unos cuantos amigos a una cena íntima. Su padre, por supuesto. Celeste. Damian —que había venido, a pesar de su declaración rechazada, a pesar de su anillo guardado en