Lucio hizo una seña breve a sus guerreros, que aún miraban con recelo el círculo de aire rasgado por el que acababan de atravesar, la ansiedad era tal que les tensaba los hombros; a su alrededor el castillo, seguía siendo el mismo… y, sin embargo, todo se sentía distinto.
Azrael, en cambio, observaba con una calma metódica, no era por miedo, ni cautela táctica, pues el Rey Demonio sabía perfectamente que, si quisiera desatar su furia, los lobos no serían grandes contrincantes, lo que lo mantení